El DIU, ¿tú lo llevas puesto?

“En lo que respecta a la energía, el útero está relacionado con el sentido de la identidad más íntimo de la mujer y con su mundo interior. Simboliza sus sueños y los yoes a los que le gustaría dar a luz. La salud del útero refleja la realidad emocional interior de la mujer y su fe en sí misma en el grado más profundo.” (Northrup 2010, 232)

En diferentes conversaciones con mujeres relacionadas con los anticonceptivos usados ha salido el tema del DIU (Dispositivo Intrauterino). Al hablar del mismo, se han manifestado malestares que se repetían en diferentes mujeres, con diversas características y en varios momentos.

Estos malestares estaban relacionados con el dolor y molestias que genera su inserción y los días posteriores. La impresión que dejaba en ellas se expresaba en frases como : “si yo llego a saber esto, no me lo pongo”,  “no lo recomendaría”, “no me dieron esta información”.

Son malestares que muestran,  por ejemplo, en un  déficit de información  sobre el DIU. Se “vende” como uno de los métodos más “cómodos” para ciertos grupos de mujeres. Con el DIU no hay que preocuparse del embarazo, no es necesario estar pendiente durante las relaciones o cada día  tomar una pastilla. Ofrece la posibilidad de no hormonarse, y sólo hay que insertarlo y cuando acabe su periodo de actividad, retirarlo. La realidad vivenciada por las mujeres, en ocasiones, no responde a las beneficiosas historias sobre su uso.  Hay veces que ellas  viven una agresión a sus cuerpos, sienten que eso  no era lo que ellas habían consentido.

Mi experiencia como enfermera ha hecho que varias mujeres me hablaran de cuestiones relacionadas con el DIU. Las conversaciones que he tenido a lo largo del tiempo me llevaron a plantearme muchas preguntas.

En primer lugar, me pregunté si sabían realmente lo que se ponían y los riesgos que ello conllevaba.

En segundo lugar, veía que la mayoría de las mujeres que se lo habían puesto ya tenían criaturas, y no quería tener más. De manera que, no entendía porqué la vasectomía no aparecía ni siquiera en las conversaciones al hablar de las posibilidades que vieron antes de ponerse el DIU.

En tercer lugar, cuando me explicaban los síntomas y sus experiencias me preguntaba si se tienen en cuenta las emociones de las mujeres en todo este proceso. La información, la asistencia, el apoyo en relación a los dolores que se presentan. Varias de las mujeres con las que he hablado han tenido dolores en algún momento. Al principio, cuando comenzamos a hablar los niegan, pero cuando les comparto lo que me han dicho otras mujeres, afirman cosas como “ah si, a mí eso también me paso, no fue mucho, pero sí que me dolió en ese momento”. Aquí me cuestionaba sobre la tolerancia al dolor de las mujeres, y sobre contar realmente que les duele, los silencios. Muchas veces hay que hacer “como si nada pasase”, porque poner un DIU es algo rutinario, pues es “supuestamente fácil y normal”, no hay un “permiso” para la expresión del dolor.

“El abuso en la asistencia sanitara […] es un área bastante nueva y complicada de investigación.” (Valls-Llobet 2009, 367)

“La falta de empatía se ha descrito como una forma brusca, ruda y amenazante de imponer los tratamientos, que puede incluso evocar sensaciones de malestar y terror por parte de las pacientes. Se han conocido ejemplos diversos, como el de un ginecólogo que, ante las dificultades que tenía para realizar un examen, gritó a la paciente que por qué contraía la vagina, pues no podía realizar la exploración como él deseaba.” (Valls-Llobet 2009, 377)

En cuarto lugar, casi todas las mujeres con las que he hablado ponen de manifiesto que usan el DIU porque “no les queda otra”. Sino quieren tomar hormonas (en caso que el DIU sea de cobre), estar pendientes de pastillas cada día, o usar preservativo (este rechazo está más relacionado con el rechazo de la pareja-hombre), pues lo que queda es el DIU. Y me preguntaba si no se aborda el uso de anticonceptivos desde la pareja, y sólo se vive como algo individual. Y en caso de no tender pareja, cómo viven las mujeres el que todos los métodos anticonceptivos temporales, excepto el preservativo masculino, estén focalizados en ellas.

“Los anticonceptivos hormonales supusieron en los años 60 del pasado siglo un recurso imprescindible para las mujeres que deseaban planificar sus embarazos. Asumían su responsabilidad, las consecuencias que pudieran tener en su propia biología, la disminución de la libido para muchas, y como decían algunos ginecólogos de la época, «dado que son las mujeres que quedan embarazadas, son ellas las que han de tomar precauciones, no nosotros»” (Valls-Llobet 2009, 144)

De forma que, con todas estas cuestiones me he puesto a leer, escuchar y revisar. He entrevistado a 4 mujeres, con algunas de las cuales ya había tenido conversaciones informales sobre el tema. Además, estoy haciendo una revisión bibliográfica sobre el DIU y la vasectomía.

Con todo lo que estoy encontrando, quiero compartiros en próximas semanas algunas experiencias sobre el DIU y dar luz a las cuestiones que me he ido planteando durante este tiempo.

Ante este tema, me quedo con una frase que leí en Facebook cuya autoría no recuerdo, “si las mujeres son fértiles sólo de 3-5 días al mes y los hombres los 365 días del año, ¿por qué son ellas las que tienen que usar principalmente métodos anticonceptivos?”

La respuesta más directa que se da ante esta pregunta se relaciona con los embarazos, las mujeres son las que tienen la posibilidad de quedarse embarazadas, como vemos en la cita de Carmen Valls-Llobet, es lo que se afirma en muhas ocasiones. Y aquí ya podemos entrar en todo lo que conlleva socialmente esa posibilidad y lo que se ha construido alrededor de ella.

Cada mujer puede elegir el método que más le convenga y que desee, es su elección. Para realizar esa elección deben contar con toda la información pertinente.

 

Northrup, Christiane (2010). Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer. Una guía para la salud física y emocional. Ediciones Urano. Barcelona
Valls-Llobret, Carmen (2009). Salud, cuerpo y género.

CC BY-NC-ND 4.0 El DIU, ¿tú lo llevas puesto? por FeministasCotidianas está licenciado bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.

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