Receta para encontrarme a mí misma

Se podría decir que encontrarnos con nosotras mismas puede llevarnos toda una vida. Puede que esa sea una de nuestras misiones en este mundo, conocer quién somos, reencontrarnos con ese yo que quizás hemos perdido por el camino.

Si vivimos como respiramos, tomando y soltando, no podremos equivocarnos.

Clarissa Pinkola Estés. «Mujeres que corren con los lobos»

Hay días en los cuáles sentimos de manera especial que no nos reconocemos. Nos echamos de menos a nosotras mismas. Esos días necesitamos parar y mirarnos.

Hay una receta que te puede servir para esos días de sensación de pérdida y de tristeza.

Ingredientes

  • Una habitación propia para ti en ese momento.
  • Calma
  • Un papel
  • Un lápiz-boli
  • Un poco de música o un poco de silencio

Quédate un momento en silencio, sin hacer nada, sentada de forma cómoda y con algo que te haga sentir arropada. Trata de conectar con tu niña interior. Con esa niña que fuiste un día y que te acompaña. Quédate ahí un rato conectando con esa parte tuya.

Cuando te sientas con ganas coge el papel y el lápiz y escríbele una carta a esa niña que se siente perdida y que quiere encontrarse a sí misma. Escríbele una carta desde tu “yo” adulta. Dale tu apoyo y trasmítele que siempre estarás con ella. Pon en esa carta aquellas cosas que tú sabes que esa niña tiene, acoge su luz y su oscuridad. Muéstrale aquello que la hace única y también aquello que quiere dejar porque ya no le sirve, ayúdala a despedirse de esa parte.

A veces hay que soltar para caminar más ligeras

Cuando termines la carta, guárdala en un sobre. Mándatela por correo o déjala cerrada y un día que lo necesites, ábrela. En ocasiones, cuando nuestra “yo” adulta habla con nuestra “yo” niña podemos ver cosas que nos ayudan a encontrarnos. Nos ayuda a vernos y a dejar de lado aquello que nos dificulta en contactar con nosotras mismas.

Receta para la entrada en el nuevo año

Hoy es el último día del año 2017 y un buen momento para revisión y programación

Aquí os proponemos una receta para cerrar 2017 y abrir 2018.

Ingredientes:

  • Un espacio para ti
  • Un par de velas
  • Un manojo de sonrisas
  • Un manojo de lágrimas
  • Un fuerte abrazo
  • Música
  • Papel
  • Lápiz

Pasos:

  1. Vete a ese espacio para ti tu sola durante unos 30 minutos.
  2. Enciende las velas y haz un par de respiraciones profundas.
  3. Pon una música tranquila.
  4. Mira cómo ha ido tu año, da las gracias por lo que te dio. Usa las lágrimas y las sonrisas según las necesites aquí.
  5. Piensa qué quieres tener para el nuevo año y escríbelo en un papel:
    1. Personal: tú en relación contigo, tú en relación con las demás.
    2. Laboral: tu enfoque profesional.
    3. Salud: la vivencia de tu cuerpo, tu diálogo y cuidado hacia él.
    4. Ocio: tu disfrute.

*Esta división es un ejemplo, tú hazla según tus necesidades.

  1. Piensa cuáles van a ser tus pasos para conseguirlo y escríbelos.
  2. Pon una música que te guste y baila, deja que tu cuerpo se mueva libre. Usa las sonrisas y las lágrimas según las necesites.
  3. Date un fuerte abrazo y da la bienvenida a la vida: “vida, estoy dispuesta a que me des lo mejor que tienes para mí este año”.

Feliz y sororal 2018

Os deseamos que tengáis mucho amor a vosotras mismas, para que a partir de ahí el resto se construya

¿No estás segura de si quieres seguir con tu pareja?

Estás en un mar de dudas. Aquí un truco que una amiga compartió en uno de esos momentos geniales que tengo con mis amoras.

En muchas ocasiones por tiempo, por momento vital, por… cosas varias, estamos confusas. No tenemos claro si es el momento de seguir adelante solas y de decir adiós a nuestra pareja.

Estas reflexiones las solemos compartir con nuestras sores. Ya con el tiempo, cada vez vemos con más claridad que hemos de aprender a escucharnos, que la respuesta la tenemos dentro y que nadie más que nosotras la sabemos. La sabemos, aunque hay veces que no la sabemos escuchar.

Hace tiempo escuché a Alejandro Jodorowsky decir algo así como que si te preguntas si esta persona “es la persona” con la que quieres estar, esa misma pregunta te está diciendo que no es. Ya que, si fuera con la persona que quieres estar, tendrías la certeza, no cabría la duda.
Esta reflexión me parece de lo más acertada. Aun así, creo que como todavía estamos en proceso de aprendizaje “quién soy”, me siento, me reconozco, me veo, pues cuesta aceptar y ver. De manera que, hay veces que los mensajes que nos llegan de fuera, ayudan.

Y hay momentos en que “te cae la ficha”. Uno de esos momentos fue la afirmación de que…una señal clave para salir de las dudas y decir adiós es si cuando piensas en dejar esa persona, te viene a la cabeza la pregunta ¿quién me llevará la bombona?

Si, como lo lees, si cuando piensas en dejar a tu pareja estás pensando quién hará ahora ciertas cosas “prácticas/materiales”, es una buena señal para despedirse. Porque esto nos apunta que ya no hay otra cosa que nos una, sino necesidades cotidianas. Ese miedo a ir al cine solas, a no poder mover la bombona, a poner un cuadro, a hacernos la comida y poner la lavadora, o con quién irás a hacer las rutas en bici, a correr o a comer los domingos a casa de tus (p)madres.

Si no sabes qué hacer, sé sincera contigo y mira si sólo estás preocupada por quién te mueve la bombona o hay algo más que te une a esa persona.