Donando voy, donando vengo, por el camino…trabajo doméstico y de cuidados

Quién friega los platos. Quién cuida a la abuela. Quién hace la compra. Quién lleva a las niñas a la escuela. Quién limpia los chorreones del mueble de la cocina. Quién piensa lo que comemos todos los días. Quién piensa en cómo hacer dieta equilibrada, etc., etc. Cuánto tiempo lleva hacer las diferentes tareas y qué implica el hacerlas en nosotras (cuerpos/mentes/almas).

 

Algunas de estas cosas son las que se contabilizan en los estudios de uso del tiempo. Para ver quién hace las cosas y cuánto tiempo invierte en hacerlas. Gracias a estos estudios tenemos titulares como:

 

 

 

 

 

Aun así, muchas veces vemos que las diferencias detectadas tienen muchos matices, que son los que captamos en nuestra vivencia cotidiana.  El trabajo doméstico y de cuidados ha empezado a contabilizarse para visibilizar que hay un desequilibrio. Históricamente han sido las mujeres las que han realizado ese trabajo. Ahora, cuando en el hogar no hay personas que se ocupen, hay que contratar a otras que lo hagan (en su mayoría también mujeres). Estos trabajos se han contabilizado para demostrar su valor monetario, pues es una forma de visibilizarlo en un sistema en el que prima el capital.

Yo un día contabilicé el precio de mi trabajo en el hogar, y lo expliqué en un grupo. Esta acción fue tomada como “mala”, ¿cómo podía contabilizar mi trabajo doméstico si yo no estaba trabajando “remuneradamente” y mi pareja sí? Es lo “normal” cuidar el uno del otro y si uno tiene un trabajo remunerado fuera (sea mujer u hombre) que la otra persona se ocupe del hogar en mayor medida. No era cuestión de género, era más una cuestión de amor y de cuidado de las personas.

Sí, hay razón y corazón en estas afirmaciones, y en cierto sentido yo estoy de acuerdo. Yo querría que esa idea bonita de que, si una persona trabaja fuera y la otra está en el hogar (muchas veces trabajando en otra cosa o buscando trabajo), que la segunda hiciera una mayor parte (equilibrada). Pero esto tiene muchas connotaciones, y muchas “suposiciones”.

Una vez que termina la jornada laboral, las preguntas serían:  ¿la persona que está fuera contribuye también a las tareas domésticas, de cuidados y de gestión del hogar? ¿Qué calidad tienen esos cuidados? ¿Cómo se sienten las personas implicadas? ¿La culpa está presente? ¿Qué hay del ocio? ¿Qué hay del tiempo para una/o misma/o?…

Todas estas cuestiones suelen generar conversaciones intensas en grupos de amistades y familiares. Si tú eres una declarada feminista o te sueles posicionar en favor de las mujeres, te lanzarán a ti todas las argumentaciones. En muchas ocasiones, se mezclan “churras con merinas”, pues “del dicho al hecho hay un trecho” y por mucho que seamos muy igualitarias en mente, las vivencias, la historia que nos precede y la realidad social que vivimos, nos lleva por otros derroteros.

Por esto, para entender mejor qué pasa con los trabajos domésticos y de cuidados, hoy vamos a hacer referencia al texto de Matxalen Legarreta Iza (2008) “El tiempo donado en el ámbito doméstico. Reflexiones para el análisis del trabajo doméstico y cuidados”.

Matxalen Legarreta estudió sociología y desarrolla su labor como investigadora en dicho ámbito en la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea. Con este artículo ella “explora las posibilidades que ofrece el análisis del trabajo doméstico y los cuidados desde una perspectiva del tiempo donado”, abordando el tiempo donado como “tiempo que no se vende ni se regala y que opera en una lógica distinta a la cuantificación y mercantilización.” (45)

Me encantó mucho, mucho, este artículo. En él se aborda una parte cualitativa y otra cuantitativa. Hablando en plata, hay datos numéricos y reflexión teórica que nos aporta otra información. Se realiza en el País Vasco pero, me parece muy clarificadora a la hora de tener una idea de lo que pasa en la sociedad española.

Primero: datos, datos, números… Esto siempre da mucha fiabilidad a los ojos públicos, y en las conversaciones te da puntos. Siempre está bien llevar unos datos a mano, parece que dan autoridad (esto es una tema del que hablaremos).

 

Cuando se hacen las estadísticas del uso del tiempo, tanto en el INE (Instituto Nacional de Estadística) como en el EUSTAT (Instituto Vasco de Estadística / Euskal Estatistika Erakundea), se separan las actividades en 4 grandes grupos y más o menos quedan divididas así:

  1. Cubrir necesidades fisiológicas básicas (comer, descansar, cuidados personales,…). Esto se dedica casi la mitad de la jornada.
  2. Actividades relacionadas con el trabajo (remunerado y no remunerado) y formación. Casi un cuarto de la jornada.
  3. Actividades relacionadas con el ocio. Un poco menos de un cuarto.
  4. Esperas y desplazamientos. El resto, algo más de una hora. (48)

Cosas que resalta la autora que pienso son de interés:

  • El aumento del tiempo de trabajo coincide con el descenso del tiempo de ocio.
  • Diferencias significativas en el comportamiento de la población según el género. Distribución asimétrica de tareas y responsabilidades.
  • Las desigualdades salen a la luz cuando se analiza la participación de mujeres y hombres en cada tipo de trabajo.
  • Los hombres invierten 4 horas y 14 minutos de media diaria en trabajo remunerado y en formación, las mujeres 2 horas 35 min. Esta brecha se acentúa si se considera la dedicación al trabajo doméstico y a los cuidados: ellas 4 horas, ellos 1 hora 22 minutos.
  • Sigue siendo la participación laboral lo que garantiza la mayor presencia de las mujeres en el espacio público. Las mujeres jubiladas y amas de casa prácticamente no salen de casa en un día promedio.

Y, cuando leo esto, me viene a la cabeza el artículo de Andrea Momoitio, que leí hace un par de meses: «La community manager de Marx«. Y en el que se plantea el aislamiento social que puede suponer esta tendencia a “conciliación trabajando desde casa”, y la multiplicidad de tareas que se desarrollan. Esto es las encuestas de uso del tiempo es complicado de registrar porque se conecta como trabajo, pero mientras…”pongo una lavadora”.

  • Las necesidades de la vida cotidiana en el ámbito doméstico son cubiertas gracias a las actividades realizadas mayoritariamente por las mujeres.
  • Ellas dedican 43 minutos menos y ellos 7 minutos más. No se equilibra…
  • Cuando las mujeres se quedan desempleadas o jubiladas se da una reconversión en amas de casa (Ramos 2006, 33 cit. 53)
  • Las encuestas se realizan con una concepción del tiempo lineal, secuencial. No se recogen, por ejemplo: la disponibilidad, las actividades simultáneas, tiempo de planificación, de presencia, de organización y gestión.

De aquí ya sacamos muchas cosas, siempre teniendo en cuenta que estos datos salen de categorías que se definen de forma concreta. Por ejemplo, como nos dice la autora, la concepción del tiempo es lineal, no se recogen simultaneidades.

Es decir, si yo mientras estoy haciendo la comida, estoy escribiendo un artículo, haciendo mi CV, o bien escuchando un audio de una formación online. O bien, estoy cuidando de mi madre, abuela, hija. O quizás estoy gestionando por teléfono el seguro del coche, las citas de la médica de cabecera, y al mismo tiempo pensando que tengo que poner la lavadora. Todas estas actividades no quedan reflejadas. Por lo cual, la respuesta que se de en la encuesta tendrá que ver con la actividad que pensemos que es la prioritaria, o con cómo nos cataloguemos nosotras, etc.

Además, el trabajo doméstico ahora es más visible, pero dentro de lo que se hace, todavía hay muchas cosas invisibles. Para que un hogar esté limpio y en armonía no sólo opera el “friego los platos, bajo la basura y alguna vez se limpia todo y pone una lavadora”. Aquí son necesarias muchas cosas más. Esas son las cosas que no se ven, que no se reflejan en las encuestas, y para las que nos propone esta autora mirar el trabajo doméstico desde la teoría del don.

 

Segundo: teoría del don. Tiempo donado…

 

La autora recoge la teoría del don de Mauss y la usa para hacer una lectura del trabajo doméstico. De forma general, esta teoría apunta al don como una “forma de intercambio (ajena a la lógica de mercado) y que implica: reciprocidad, reconocimiento social y obligatoriedad. Al mismo tiempo implica la noción de persona y de sociedad” (54)

Haciendo uso de esta teoría, la autora enfoca hacia el tiempo. El tiempo como recurso es como se enfoca en las encuestas. Es decir, yo tengo 2 horas que invierto en trabajo doméstico. Para esto has de “tener” las dos horas y para “tener” esas dos horas, han de estar disponibles (libres) (Ramos 2007,178 cit. 56). Y se supone que todas las personas partimos con un tiempo de 24 h diarias. Esta es la concepción del tiempo del mercado, el tiempo es un recurso económico.

Llegadas a este punto es importante tener en cuenta que esta concepción del tiempo se crea en un momento de la Historia (siglo XIX  concepción mercantilista del trabajo y de la economía). Esto implica que sea difícil de desligar la idea de tiempo, de la concepción del trabajo y de su valor monetario.

El don trae consigo otra noción de tiempo, es el marco en el que se realiza la acción. Esto traducido sería, yo estoy cuidando a mi madre y lo realizo en un tiempo. Es la acción la que cobra relevancia y esta acción transcurre en un tiempo.  ¿Y para qué nos propone este análisis la autora? Pues para mostrar que esos tiempos usados en los trabajos domésticos y de cuidados entran en “otras lógicas”.

 El don conlleva:

  • una relación sujeta a tres obligaciones: dar, recibir y devolver.
  • Las personas individuales y lo que se intercambia vienen a ser la misma cosa.
  • Reciprocidad, por lo que crean vínculos sociales.

En esas tareas domésticas y de cuidados no son sólo las tareas en sí. Pues tú estás cuidando a tus hijas/os, padres y madres, abuelas y abuelos, pareja. Tú estás cocinando alimentos para mantener la salud de tu familia, no cualquier cosa. Tú limpias un hogar, en esa limpieza y orden del hogar está conectada con tu proyecto de vida, de familia, etc. Hay muchas implicaciones subjetivas, muchas cosas que se nos mueven por dentro, muchas cosas aprendidas que se activan. Está en juego, como apunta Legarreta, una parte de moral (la abnegación, el deber, etc.), también las emociones (amor, compasión, gratitud, etc.). Está claro que el trabajo en estos ámbitos va más allá de una concepción mercantilista.

De hecho, aquí es donde se estancan las conversaciones de café en relación al trabajo doméstico. Porque, por un lado, “yo mientras arreglo la casa, pienso la comida, voy a por los niños, etc., se me va la mañana, ni me da tiempo a encender el ordenador para enviar un CV”. Por otro lado, “claro, si ella no invierte tiempo en buscar trabajo no lo va a encontrar”. Y además, “cómo va a dejar a sus padres de lado, si cuando va a su casa a ver cómo están le piden que les haga la cena, pues ya, en vez de una hora invierte dos, ¿cómo les va a decir que no?”

Por todo esto, la autora apunta que las encuestas y la concepción del tiempo que desde ellas se propone no son suficientes para comprender las características del trabajo doméstico y de cuidados.

De ahí que, el mirar el trabajo doméstico y de cuidados desde la teoría del don vemos que la persona se ofrece en su totalidad. Que en el ámbito doméstico el tiempo es flexible y elástico y al mismo tiempo rígido e inflexible (60) ¿Cómo? El flexible y elástico por la simultaneidad de tareas, porque lo puedes modificar sobre la marcha, porque “si ahora inviertes una hora más de lo esperado en darle de comer a la niña, pues ya organizas de otra forma el resto”. Pero, a la vez, es inflexible porque hay cosas que son ineludibles, que son las rutinas diarias que hay que hacer, “tener la comida lista a las 14h cuando llegan todos a comer porque después tienen que volver al trabajo”.

En este momento, me quedo con una frase de la autora que me parece muy descriptiva “El tiempo donado en el ámbito doméstico no entiende de calendarios ni de predisposiciones temporales; aunque tiene mucho de previsión y de anticipación” (60)

El tiempo donado se identifica con la noción griega de Kairos: el tiempo de sazón, del instante oportuno. El tiempo de la actividad humana, de la oportunidad, es el tiempo considerado en relación con la acción personal, por referencia a fines que se han de realizar en él.

Mientras Cronos, que sería el tiempo como lo conciben en las encuestas, sería: tiempo cronológico, secuencial, de la sucesión, medible con relojes y cronómetros. Es el tiempo abstraído de relación, es el tiempo que prosigue su rítmica marcha de manera objetiva e impersonal. (60)

Visto todo esto, ahora hemos de pensar que se da una feminización del trabajo doméstico, en España, y casi podemos decir que a nivel mundial.  Son las mujeres la que realizan mayoritariamente el trabajo doméstico y de cuidados. Son ellas las que donan su tiempo. Y esta especialización no surge al azar.

“El discurso de domesticidad sobre el que se erige la división de tareas, responsabilidades y funciones según el género, conlleva la moralización del tiempo destinado al hogar y a la familia, la sumisión a la lógica de una moral dominante que establece las normas de la bondad.” (62)

Es decir,  se ha naturalizado que las mujeres están más preparadas para realizar los trabajos domésticos y del hogar. Y todo ello se ha unido a una moral, lo que conlleva esos sentimientos de culpa si decimos “¡¡pues que vaya hoy mi hermano a cambiarle el pañal a mi madre!!” (mientras en nuestra cabeza se gestiona el hecho de que él lo va a hacer peor porque nunca lo ha hecho y que tu madre va a ser la afectada, que “ella, la pobre…”).

Un apunte importante del estudio de Legarreta, es que “la moralización del tiempo donado en el ámbito familiar trasciende mandatos de género y se expresa también en hombres jubilado y prejubilados» (Legarreta 62). Es decir, en estas edades ellos también se ven expuestos a ese mandato moral “como ya no trabaja, él está libre para que le mandemos a que nos resuelva lo que necesitemos cuando lo necesitemos”.

De manera que mirar el trabajo doméstico desde la perspectiva del don permite unir, según la autora:

  • Tiempo como marco (externo e impuesto al sujeto y a la acción)
  • Tiempo encarnado (incorporado) de las edades y del ciclo vital que forma parte indisoluble del sujeto.

“La edad y el ciclo vital, dejan huellas en los cuerpos y determinan en gran medida nuestra forma de ser y actuar. Los ritmos del cuerpo son inseparables del ser humano, del bienestar y de los ritmos sociales de la vida cotidiana”. (Adam 1995, 45 cit. 64)

 

 

 

Lo que se mueve aquí es que el don trae consigo una circularidad, en la que se da, recibe y devuelve, esto se hace dentro de unas normas implícitas. Al romperse el ciclo vemos las lógicas sobre la que se sustenta.

Si yo estoy en casa porque no tengo trabajo remunerado y me hago cargo del trabajo doméstico, hay que ver todo lo que implica ese trabajo. Que para nada tiene las mismas lógicas que otro trabajo de mercado.

“El tiempo donado ni se vende ni se regala, opera en otra lógica a la mercantilización” (65)

De forma que, es necesario contabilizar el tiempo para ver que hay un desequilibrio de género en nuestra sociedad en relación al trabajo doméstico y de cuidados. Pero, hemos de tener en cuenta, que con esas encuestas, no se pueden ver las culpabilidades, malestares internos, la invisibilización de muchas tareas, las dependencias económicas, las exigencias soterradas, y un largo etcétera. En definitiva, lo que supone para las personas en sus cuerpos, mentes, almas, la realización de esos trabajos. Legarreta, con una aproximación desde la teoría del don al trabajo doméstico, abre un nuevo camino a la hora de analizar teóricamente dentro de esta temática.

Gracias por este artículo a Matxalen Legarreta, y espero mi lectura del mismo os sirva como puente… entre La Academia y la Mesa de vuestros hogares. Espero lo hayan disfrutado.

Legarreta, Matxalen (2008). "El tiempo donado en el ámbito doméstico. Reflexiones para el análisis del trabajo doméstico y los cuidados"Cuadernos de Relaciones Laborales, 26, núm.2. 49-73.

 

 

CC BY 4.0 Donando voy, donando vengo, por el camino…trabajo doméstico y de cuidados por FeministasCotidianas está licenciado bajo una Licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional.

Author: AnaVR

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