Receta para la entrada en el nuevo año

Hoy es el último día del año 2017 y un buen momento para revisión y programación

Aquí os proponemos una receta para cerrar 2017 y abrir 2018.

Ingredientes:

  • Un espacio para ti
  • Un par de velas
  • Un manojo de sonrisas
  • Un manojo de lágrimas
  • Un fuerte abrazo
  • Música
  • Papel
  • Lápiz

Pasos:

  1. Vete a ese espacio para ti tu sola durante unos 30 minutos.
  2. Enciende las velas y haz un par de respiraciones profundas.
  3. Pon una música tranquila.
  4. Mira cómo ha ido tu año, da las gracias por lo que te dio. Usa las lágrimas y las sonrisas según las necesites aquí.
  5. Piensa qué quieres tener para el nuevo año y escríbelo en un papel:
    1. Personal: tú en relación contigo, tú en relación con las demás.
    2. Laboral: tu enfoque profesional.
    3. Salud: la vivencia de tu cuerpo, tu diálogo y cuidado hacia él.
    4. Ocio: tu disfrute.

*Esta división es un ejemplo, tú hazla según tus necesidades.

  1. Piensa cuáles van a ser tus pasos para conseguirlo y escríbelos.
  2. Pon una música que te guste y baila, deja que tu cuerpo se mueva libre. Usa las sonrisas y las lágrimas según las necesites.
  3. Date un fuerte abrazo y da la bienvenida a la vida: “vida, estoy dispuesta a que me des lo mejor que tienes para mí este año”.

Feliz y sororal 2018

Os deseamos que tengáis mucho amor a vosotras mismas, para que a partir de ahí el resto se construya

Fumándose la vida

 

Ella me recibió en la boca del metro con su cigarro en la mano, anorak negro abultado protegiéndola del frío y unas modernas zapatillas recién estrenadas, a la última moda.

Su pelo recogido en una cola de caballo que caía sobre su espalda le daba un aire juvenil y a la vez una madurez interesante de mujer de revista. La seguí hasta su portal mientras hablábamos de su nueva experiencia maternal.

Ya era madre de un niño. Aun así,  este era el primer embarazo que consideraba conscientemente elegido, con todo lo que ello traía consigo. Por un lado, el reconocimiento de las circunstancias y decisiones sobre el embarazo anterior, y por otro,  la aceptación de la situación actual en la que había afirmado este. Esto lo consideré como una gran hazaña, ya que era un salto en la trayectoria de su historia de vida.

La vivencia de este momento le había permitido ver nuevas formas de embarazo y había identificado vivencias, contextos, circunstancias, deseos, anhelos, etc., que estaban allí y que hicieron de esa vivencia algo único, dotada de ciertas características que había que mirar.

La sensación de impersonalidad, aislamiento y frialdad me llegaba de fuera. Me la trasmitía ese barrio aislado de la periferia catalana en el que se encontraba el hogar que me acogería. Tras pasar el patio “chic” con piscina comunitaria, subimos a su hogar. Allí nos recibió un silencioso parquet, cuadros y sofás grisáceos de última tendencia. El padre acunaba al hijo cuando ella lo cogió para acostarlo mientras yo comía un bocadillo de jamón.

Volvió con aires de matriarca, gestora de su hogar y de su familia, rebelde nocturna cigarro en mano.  Me encantó verla, llegar a esa casa familiar y encontrarme en un lugar en el que se respetaba mi espacio y me mostraban el suyo.

Al día siguiente en  nuestro bis a bis pude ver sus miedos y sus alegrías, nuevas miradas hacia otros lugares. La incomprensión de la economía doméstica  – y con ella la de los afectos-, las decisiones personales y las posibilidades de cambios. Mujer atravesada por limitaciones relacionadas con la maternidad,  la economía, y  los conflictos propios de su existir como humana, en un mundo aparentemente ordenado.

 

Experiencias con el DIU

Tras escuchar a varias mujeres hablar sobre sus experiencias con el DIU (Dispositivo Intrauterino), le propuse a algunas de ellas hacer una entrevista vía correo electrónico. A unas las conocía directamente, a otras llegué a través de las redes de amigas.

Contacté con ellas vía wassap o correo electrónico. De las 8 que contacté inicialmente, accedieron a hacer la entrevista 5, de las cuales finalmente me enviaron la entrevista 4. Como no podía hacer la entrevista personalmente, no había posibilidad de que se estableciera un diálogo, de que ellas me preguntaran. De manera que, como  en la entrevista se preguntaban cosas del denominado terreno «íntimo», decidí hacer yo misma la entrevista y enviarles a ellas la información. Fue una forma de establecer una relación más cercana y de compartir la intimidad. Me parecía una forma de equiparar el poder sobre la información. Sólo se les indicó que no la leyeran hasta ellas haber completado la suya, para no determinar sus respuestas con las mías.

Todas las participantes son mujeres-cis de 35-36 años. Todas tienen parejas estables, hombres, y todas están trabajando en el momento de realización de la entrevista. Una tiene estudios de ESO y tres de ellas tienen estudios universitarios. Las 4 han tenido embarazos y tres tienen hijos. Las cuatro viven en ciudades de más de 100.000 habitantes.

La entrevista se dividió en cinco apartados. Una primera parte en la que se recogían datos sociodemográficos e identitarios. Una segunda parte sobre el conocimiento y uso de anticonceptivos. Una tercera parte relacionada con el sexo, la sexualidad y las relaciones. Una cuarta parte relacionada con su experiencia personal sobre el DIU. Y al final un apartado abierto para dar su opinión sobre la entrevista y cómo se habían sentido haciéndola.

El objetivo de esta entrevista era mostrar las experiencias que estas mujeres han tenido con el DIU, y a través de ellas poner en evidencia algunas cuestiones y problemáticas relacionadas con el mismo.

Para conseguir el objetivo propuesto iré siguiendo el orden de las partes de la entrevista expuestas, y a partir de ahí iremos dibujando las diferentes reflexiones.

Como ya hemos perfilado al inicio los datos sociodemográficos, vamos a comenzar hablando del conocimiento y uso de anticonceptivos.

Anticonceptivos

En el momento de realización de la entrevista las cuatro mujeres llevaban puesto el DIU. De las 4 dos  usaban uno de cobre y dos llevaban puesto el hormonal.

Todas se definen como bien informadas en relación a los métodos anticonceptivos, aunque se pueden ver algunas incoherencias en las respuestas que pone de manifiesto que la información no es tan completa.

Cuando se pide que se enumeren los métodos anticonceptivos que se conocen, sólo una de las personas nombra los métodos no reversibles como la ligadura de trompas y la vasectomía. Son métodos anticonceptivos, aunque son NO reversibles.

Esta pregunta se planteó porque en muchas conversaciones con las mujeres ni siquiera se hablaba en la pareja de la opción de la vasectomía como un método anticonceptivo, irreversible, muy fácil de realizar y con poquísimos efectos secundarios. Sobre todo en situaciones en que podía ser un buen método de elección, parejas que ya tenían hijxs y no querían tener más.

También en este apartado hay una persona cuya respuesta es inespecífica “creo que todos”. Y dos de las tres nombran métodos naturales como anticonceptivos, más relacionados con el conocimiento de sus ciclos. Este tipo de métodos tampoco se fomentan mucho ni hay una educación muy extendida sobre los mismos. Puede ser una buena elección para combinarse con otros, y sobre todo son una buena forma de conocimiento del propio cuerpo.

En relación a la obtención de la información de los métodos anticonceptivos tres nombran al personal sanitario como fuente de información, específicamente a ginecología. Aunque tres de ellas nombran a las amigas también como informantes. A pesar de ello, cuando se les pregunta el tipo de DIU que hay en el mercado, se dan respuestas inespecíficas, “me parece que…” “creo que…”, “si” (dice que los conoce pero no sabemos cuáles). Sólo una persona especifica los DIU sobre los que la informaron.

Esto me llevó a preguntarme qué tipo de información se ha dado. Si todas se han puesto el DIU, y a todas se les ha explicado las opciones, las ventajas y desventajas de cada uno (se supone esto está en los protocolos), cómo es que no hay un conocimiento más exacto. Lo primero que pienso es en el tipo de información que se les proporciona.

Me planteo esto porque en este apartado se ha visto la incoherencia de afirmar que se pone el DIU por no tomar hormonas, y tener puesto un DIU con hormonas/Mirena®. Aunque hemos de contemplar también un error en la respuesta, en muchas de mis conversaciones y en videos de you tube que hablan sobre la experiencia del DIU, se puede ver con frecuencia esta confusión. También puede estar relacionado con la cantidad de hormonas, y  el hecho de que sea una exposición «localizada» (a diferencia de las pastillas anticonceptivas), de ahí que no se relaciones con la idea de «hormonarse».

Sexo, Sexualidad y relaciones

Este apartado se creó con la idea de conocer qué relación tenían con su sexualidad y con la sexualidad compartida. Debido a que partimos de la idea de que cuando más normalizada y tranquila se vive la sexualidad, se habla de ella, cuando la persona se conoce y se expresa, más fácil es la elección de un método enticonceptivo adecuado.

De las cuatro, tres de ellas manifestaron que se sienten cómodas hablando de su sexualidad. Las cuatro afirmaron tener conversaciones sobre sexualidad y sus relaciones con otras personas. Temas relacionados con sus sentimientos, sus prácticas sexuales, y un tema que aparece es el del proceso de quedarse embarazadas y todo lo que ocurre posteriormente con la sexualidad.

En esta entrevista no se han realizado preguntas específicas relacionadas con el embarazo. Aun así, en las conversaciones entre mujeres he podido escuchar en varias ocasiones que es un poco “tema tabú”. No se habla fuera de círculos de embarazadas. Es difícil que se hable claramente si se están teniendo dificultades para lograr el embarazo y mucho más si esa dificultad viene por alguna alteración que se produzca en el cuerpo del hombre. Este sería otro tema en el que se podría profundizar.

Uno de los puntos que veo más interesante aquí es que todas ellas manifiestan tener una relación en la que hablan con tranquilidad con su pareja sobre sus prácticas sexuales, sobre lo que les gusta o no. En el momento de la entrevista todas tenían pareja estable y todas habían tenido algún embarazo.

Ante esto, lo que queremos destacar es que dos de ellas habían planteado la vasectomía como método anticonceptivo. Se desestimó porque ellos no querían realizarla. Aunque, hemos de dejar claro que no se ha preguntado sobre su deseo futuro de tener más criaturas. Sólo se puntualiza esto para poner en evidencia que ni siquiera se considera como una opción. Tampoco la ligadura de trompas.

Mi experiencia con el DIU

De las 4 personas entrevistadas, las tres que tienen criaturas decidieron ponerse el DIU tras su último embarazo. El DIU como método para mujeres que ya tienen hijas e hijos es una de las recomendaciones que se encuentra en los protocolos sanitarios.

Por otro lado, otras razones que son expuestas son: el no tomar hormonas y no tener que estar atenta al uso de preservativo, diafragma u otro método como las pastillas en el momento de las relaciones o antes.

En relación a este último motivo, nos preguntamos porqué la preferencia del DIU ante, por ejemplo, el implante hormonal intradérmico. Puede estar relacionada con la posibilidad de perder la menstruación tras después de un año (aunque esto también pasa en ocasiones con el DIU hormonal). También con su coste (para el sistema de salud y las personas) o con la preferencia que tenga el sistema de salud en su asesoramiento, entre otras muchas. Esto abriría otras cuestiones que no abordaremos aquí, aunque queremos señalar, y es la popularidad de unos métodos frente a otros. ¿Porqué el diafragma tienen menos popularidad que las hormonas? ¿Es al diafragma más saludable que las hormonas? ¿Por qué el DIU tiene más popularidad que los implantes? ¿Qué influencia tiene el sistema de salud y los profesionales en la elección de métodos anticonceptivos y en el buen uso de los mismos?

 

Aquí queremos hacer otro alto en lo relacionado con el proceso de elección. Pues planteamos la pregunta de si era una decisión individual o de pareja. Aquí, en todos los casos se afirmó que fue de pareja, aunque la idea del DIU se les ocurrió a ellas. Dos de las mujeres plantearon la vasectomía como opción y en ambos casos se desestimó porque ellos no querían. Y aquí se me quedan siempre en el aire preguntas como ¿y si ahora ellas tampoco ellas quieren DIU u hormonas? ¿Y si también se quiere dejar de usar preservativo? ¿Cómo son las negociaciones?

Es una realidad que la mayoría de los métodos anticonceptivos que se han investigado y creado han sido enfocados a los cuerpos femeninos. Este sería otro campo a reflexionar. Aquí lo que queremos apuntar es el hecho de el peso que tienen las tradiciones, los mitos, los privilegios y el poder. Estas abstracciones tienen su materialización en las negociaciones entre las personas.

 

Cuando se aborda el proceso informativo hasta la colocación del DIU, quisiera resaltar dos cosas. Por un lado, afirman que se les explican varios métodos y ellas eligen, o bien si iban con la elección, se les explica el funcionamiento. Por otro lado, una de ellas afirma que el DIU es un método mecánico. Esta información puede llevar a confusión. Pues es mecánico, y además si lleva cobre u hormonas también tiene otros mecanismos de acción. Los que no llevan nada serían los DIUs inertes, y apenas se ponen.

Lo que quiero señalar con esto es que en muchas ocasiones y por lo que he podido escuchar y ver sobre experiencias con el DIU, hay bastante confusión con los tipos de DIU, y los efectos que producen, su modo de actuación.

Por otro lado, todas las entrevistadas señalan la buena relación establecida con la persona que les puso el dispositivo. Desde que se fueron a informar hasta que se lo introdujeron hubo unas 2-3 visitas médicas. Aunque, la sensación con el personal sanitario fue buena, al ahondar más se pone en evidencia una comunicación no muy profunda. A pesar de lo cual ellas se sentían seguras antes del día de la inserción. Vemos esta falta de comunicación efectiva, por ejemplo, en que a una de ellas tras la inserción (con lo que le haboaron después de ponérselo) y lectura del consentimiento informado (dado el mismo día) se enteró de efectos secundarios que  no sabía.

El día de la inserción dos personas pusieron en evidencia que estaban nerviosas, otras dos tranquilas. Tres de ellas fueron solas y una acompañada de su pareja. Cuando se les pregunta si fue su elección ir solas, dos afirman que fueron solas por las circunstancias (compañeros trabajando o con lxs niñxs) y una por elección.

La atención prestada ha sido descrita por un lado mecánica y por otro, humana. Aunque cuando se pide la descripción del procedimiento, las descripciones varían. Desde no decir nada, sólo lo que ponía en el consentimiento informado para que lo leyera, hasta el explicarlo mientras lo hacían.

En dos de los casos se pone de manifiesto que lo que esperaban que pasara no pasó. Se expresa en todos los casos malestar durante la inserción, descrito como molestias en dos casos, uno de ellos con leve sensación de mareo. En las otras dos se señala como un dolor que para nada esperaban, intenso. Y esta es una de las partes que todas las mujeres con las que he hablado ponen en evidencia.

El dolor que se produce durante la inserción, cómo se sienten al estar personas “trasteando” (como una lo describe) en su vagina y útero. Sensaciones de nerviosismo y dolor se describen tras la inserción. Así como desconcierto, incredulidad, incomodidad, dolor e incluso culpabilidad. Sólo una persona señala que no sintió nada que especialmente llamara su atención (para ella era su tercer DIU).

*Aquí os dejamos un video "muy médico" para que veis el enfoque que se da desde la medicina, cómo se enseña a su inserción, y cuál es el proceso médico por el que pasan las mujeres en el momento de la inserción.

Tras la inserción tres sintieron dolores, descritos como dolores menstruales fuertes e incómodos, pinchazos. Solo una persona no tuvo molestias (con experiencia previa de DIU). A estos dolores se le unen emociones de malestar, negativos, necesidad de cuidados.

Los efectos secundarios que describen varían. Aunque los DIUs que llevan puestos son diferentes, cobre y hormonas, al principio dos describen molestias que han ido desapareciendo. Una habla de calambres y dolores durante la regla, mantiene el malestar, por lo que valora la posibilidad de quitarlo. Las revisiones posteriores se hicieron: tres al mes, y una a los 6 meses. Sólo una señala que se le ha indicado una revisión al año.

Como valoración general dos personas lo valoran negativamente, no lo volverían a usar ni lo recomendarían y otras dos lo valoran positivamente, lo volverían a usar y lo recomendarían.

En los casos positivos, están contentas con la comodidad, la despreocupación y la disminución de la cantidad de regla y dolor (esto sólo en el caso de la que lleva un DIU hormonal, ya que eso es debido al efecto de las hormonas). Se describe la experiencia con las palabras tranquilidad y buena. Un alto grado de satisfacción.

En los casos negativos, se ponen muy de relevancia las molestias físicas en la introducción y posteriores. Se describe la experiencia como traumática, engaño y violenta.

El cierre

Al final de la entrevista, se da la opción de añadir algo más, y una de las personas añade algo que me parece relevante pues lo he escuchado más veces, literalmente ella plantea:

“Creo que nos venden la burra, aún resuena en mi cabeza lo de 5 años de tranquilidad, eso es un momento, después de parir no es nada… que sí, que el parto es otra cosa pero no vale, decir las cosas claras y a las amigas lo mismo, no se habla de verdad de las cosas, no vale decir ‘si bien’ cuando luego te lo pones y le preguntas a la misma persona y te dice ‘hombre pues sí, duele, es incómodo…’ Pero lo del sistema sanitario es lo peor, de palabra todo maravilloso y por escrito y a posteriori las consecuencias.”

De esta parte quisiera rescatar también algo que se pone de manifiesto durante la entrevista por las dos personas que han tenido la experiencia más negativa. En diferentes momentos ponen en evidencia las “bromas y/o comentarios” que el personal sanitario hace con ellas en relación al embarazo y el dolor. Por un lado, una de ellas cuando les demanda información sobre el dolor al colocarlo le dicen que “si ya has parido esto no es nada en comparación” (lo vemos en la cita pero se repite en otras respuestas, evidencia del impacto en la persona). Y a otra, cuando finalizó la inserción le dijeron que el dolor que había tenido lo podía haber evitado tomando antes un ibuprofeno o diazepam, cosa que nadie le avisó. Y le dijeron que “cuando tuviera que parir que no contara con ellos”.

Estas dos experiencias especialmente quiero remarcarlas, así como la información que nos da la cita porque son sensaciones que he escuchado en muchas ocasiones. El no hablar claro de lo que pasa, lo bueno y lo malo. Maquillar las experiencias o sólo contar una parte.

Por otro lado, el ninguneo que se hace en muchas ocasiones con las mujeres en relación al dolor y a la manifestación del mismo, al parto y al embarazo.  O relacionados con la menstruación o con alguna alteración ginecológica. Todo esto se nombra como violencia obstétrica y está muy invisibilizada. Aquí se abre otro tema sobre el que escribiremos más adelante.

Como he dicho al inicio, el DIU y las experiencias de las mujeres con el mismo es un o de los temas que me sorprende por varias razones: no se habla mucho de ello, cuando se habla se dice lo bueno, cuando se ahonda se ven experiencias traumáticas, no se plantea la vasectomía aunque pudiera ser menos invasiva que el DIU, no se da una información completa ni un cuidado holístico.

¿Habéis tenido experiencias con el DIU? ¿Cómo han sido? ¿Qué deficiencias habéis detectado en el Sistema Sanitario? ¿Qué ventajas os ha reportado el uso del DIU?

 

Mujeres rurales, alimentadas, escritoras y divorciadas

Ayer  15 de Octubre fue el Día Internacional de las Mujeres Rurales. Hoy día 16 de Octubre es el Día Mundial de la Alimentación y además es el Día de las Escritoras y también tal día como hoy, en la España de 1931 (II República) las cortes establecen el divorcio por mutuo disenso o a petición de cualquiera de las partes con condiciones («por una causa justa»).

Estaba yo aquí delante de mi ordenador, con la bata puesta y viendo todo lo que en las redes se mueve.  Y a mí como me encanta conectar las cosas, pensaba en todas las conexiones que hay entre todos estos días. 

Ayer 15 de Octubre las mujeres rurales salían a la luz. El trabajo que las mujeres han realizado en en el medio rural ha sido y es fundamental. Las zonas rurales no funcionan sin las mujeres (tampoco otras, pienso). Ellas tienen muchas de las claves para ese cambio de paradigma que se viene construyendo de estar más en contacto con nosotras, con la naturaleza, escucharnos, la fuerza.

El mundo no se alimenta sin las mujeres, no sólo porque estén en los medios rurales formando parte de la agricultura y la ganadería, sino que también son gran parte de la mano de obra de la recolección (u obtención), así como de la prepación de los alimentos. En la mayoría de los hogares la preparación de los alimentos  está en manos de las mujeres.  Está claro que la alimentación de las familias y de los grupos queda en manos de las mujeres.

Por otro lado, pensaba que para mí, un alimento fundamental de mi vida son los libros, y una parte muy grande de este alimento que yo consumo, está producido por mujeres (por elección). Las mujeres como escritoras y lectoras. Las mujeres como protagonitas. Y pensaba en cómo una novela es mi gran salvavidas. Cuando mi bloqueo es grande, cuando estoy triste, cuando estoy un poco perdida, ellas me salvan. Las escritoras con sus escritos me traen a la realidad, me hacen cómplice, me hacen de reflejo y me dan energía. Por eso, hoy, en el día de las escritoras le queremos rendir un merecido homenaje.

Finalmente, la conmemoración del día en que las mujeres se podían divorciar en España. En  1931 con la II Republica se consiguió que las mujeres puedieran divorciarse. Este espejismo de igualdad duró poco, hasta 1939, año en que se derogó esta ley para finalmente volver a ella en 1981 tras un gran debate. Cuando pienso en este proceso, me viene la imagen de abuelas y bisabuelas. Esas mujeres rurales que alimentaban a sus familias numerosas, y que ni podían plantearse salir de relaciones en las que no estuvieran a gusto, no ya porque no existiera el divorcio, sino porque socialmente e individualmente eso no entraba en los esquemas.

Y es que lo que se conmemora estos días me parecen todas de suma importancia en la vida de las mujeres. Importante el peso y el papel de las mujeres rurales, importante el papel que las mujeres desempeñan en el mundo en relación a la alimentación. Fundamental las mujeres escritoras, y con ello la simbología de las mujeres como credoras, como trasmisoras. E  importante el divorcio para las mujeres, por la relevancia del poder decidir sobre sus vidas, de poder acabar una relación al igual que podían acabarla ellos. Ese gran paso fue enorme tanto por lo que suponía a nivel práctico como a nivel simbólico.

Así que hoy, hacemos nuestro particular homenaje al mix de las mujeres rurales, alimentadas y que alimentan y que leyendo o escribiendo, se divorcian o no, lo que ellas decidan.  

Ruralidad, alimentos, escritura y divorcio se funden en un día, se funden en muchas mujeres.

 

 

 

 

Día Internacional de la Niñas

11 de Octubre es el Día Internacional de las Niñas, y aprovechamos para añadir a la visibilización de la necesidad de cuidado de la niña interior que encontramos en las adultas.

El 11 de Octubre se celebra el Día Internacional de las Niñas. Este día fue establecido en 2011 por las Naciones Unidas, con el objetivo es sensibilizar, visibilizar y llamar la atención sobre las especiales vulneraciones de derechos a que se ven expuestas las niñas.

Este día quiere poner énfasis sobre la feminización de la pobreza, la necesidad de aumentar el acceso a la educación de las niñas. Así como sobre las diferentes violencias que sufren las niñas, por el hecho de ser niñas. Los casamientos obligatorios en la infancia,  las ablaciones, las diferentes violencias sexuales, así como la trata, son algunas de las realidades diarias de muchas niñas a nivel mundial.

Aunque estas son las situaciones más impactantes. En el cotidiano de países tanto empobrecidos como más ricos, muchas niñas se desarrollan en sistemas que las limitan. Sistemas que las sexualizan, que las enseñan a ser “buenas, limpias, señoritas”, a ser para los otros, a perderse en el complacer.  Se limita su creatividad y se las enseña a cosas como “esperar el príncipe azul”. Esas niñas, están todavía dentro de las mujeres adultas.

Por esto, en este día, queremos llamar la atención también de las niñas que están en el interior de las mujeres adultas. Nos gustaría aprovechar este día para hacer un llamamiento a escuchar, y cuidar a nuestra niña interior. Esa niña muchas veces habla, sale pataleando, pidiendo amor. En muchas ocasiones se tapa porque molesta, no se le hace caso. Aun así, se manifiesta en inseguridades y falta de autoestima.

Muchas de las violencias del tipo que sea que impactan cuando niñas, permanecen en el interior y sus resonancias aparecen en nuestra vida adulta. Puede que no haya sido nada que “objetivamente” nos agrediera, sino que ha tenido un impacto emocional por como nosotras lo hemos vivido.

Volver la mirada a las emociones de nuestra niña interior. Y de esto nos habla Natalie Idoeta , la cual nos da algunas claves a la hora de mirar hacia la niña interior. Esas claves pasan por prestar atención a las emociones que esa niña reprimió. Algunas preguntas que nos proporciona para mirar al interior:

  • ¿Qué creencias había en tu medio familiar y social sobre las emociones en tu infancia?
  • ¿Qué sucedía cuando te enfadabas?
  • ¿O cuando llorabas por qué estabas triste?
  • ¿O cuando te mondabas de risa?
  • ¿Se permitían las emociones? ¿Cómo sabías que se permitían?
  • ¿Se castigaban las emociones? ¿Cómo?

De esta manera, hoy el día de las niñas queremos dedicarlo a todas las niñas que están en su etapa de niñez, y a todas las niñas que están en el interior de mujeres adultas, emocionalmente dañadas.

Cuidemos a las niñas.