Receta para encontrarme a mí misma

Se podría decir que encontrarnos con nosotras mismas puede llevarnos toda una vida. Puede que esa sea una de nuestras misiones en este mundo, conocer quién somos, reencontrarnos con ese yo que quizás hemos perdido por el camino.

Si vivimos como respiramos, tomando y soltando, no podremos equivocarnos.

Clarissa Pinkola Estés. «Mujeres que corren con los lobos»

Hay días en los cuáles sentimos de manera especial que no nos reconocemos. Nos echamos de menos a nosotras mismas. Esos días necesitamos parar y mirarnos.

Hay una receta que te puede servir para esos días de sensación de pérdida y de tristeza.

Ingredientes

  • Una habitación propia para ti en ese momento.
  • Calma
  • Un papel
  • Un lápiz-boli
  • Un poco de música o un poco de silencio

Quédate un momento en silencio, sin hacer nada, sentada de forma cómoda y con algo que te haga sentir arropada. Trata de conectar con tu niña interior. Con esa niña que fuiste un día y que te acompaña. Quédate ahí un rato conectando con esa parte tuya.

Cuando te sientas con ganas coge el papel y el lápiz y escríbele una carta a esa niña que se siente perdida y que quiere encontrarse a sí misma. Escríbele una carta desde tu “yo” adulta. Dale tu apoyo y trasmítele que siempre estarás con ella. Pon en esa carta aquellas cosas que tú sabes que esa niña tiene, acoge su luz y su oscuridad. Muéstrale aquello que la hace única y también aquello que quiere dejar porque ya no le sirve, ayúdala a despedirse de esa parte.

A veces hay que soltar para caminar más ligeras

Cuando termines la carta, guárdala en un sobre. Mándatela por correo o déjala cerrada y un día que lo necesites, ábrela. En ocasiones, cuando nuestra “yo” adulta habla con nuestra “yo” niña podemos ver cosas que nos ayudan a encontrarnos. Nos ayuda a vernos y a dejar de lado aquello que nos dificulta en contactar con nosotras mismas.

Día Internacional de la Niñas

11 de Octubre es el Día Internacional de las Niñas, y aprovechamos para añadir a la visibilización de la necesidad de cuidado de la niña interior que encontramos en las adultas.

El 11 de Octubre se celebra el Día Internacional de las Niñas. Este día fue establecido en 2011 por las Naciones Unidas, con el objetivo es sensibilizar, visibilizar y llamar la atención sobre las especiales vulneraciones de derechos a que se ven expuestas las niñas.

Este día quiere poner énfasis sobre la feminización de la pobreza, la necesidad de aumentar el acceso a la educación de las niñas. Así como sobre las diferentes violencias que sufren las niñas, por el hecho de ser niñas. Los casamientos obligatorios en la infancia,  las ablaciones, las diferentes violencias sexuales, así como la trata, son algunas de las realidades diarias de muchas niñas a nivel mundial.

Aunque estas son las situaciones más impactantes. En el cotidiano de países tanto empobrecidos como más ricos, muchas niñas se desarrollan en sistemas que las limitan. Sistemas que las sexualizan, que las enseñan a ser “buenas, limpias, señoritas”, a ser para los otros, a perderse en el complacer.  Se limita su creatividad y se las enseña a cosas como “esperar el príncipe azul”. Esas niñas, están todavía dentro de las mujeres adultas.

Por esto, en este día, queremos llamar la atención también de las niñas que están en el interior de las mujeres adultas. Nos gustaría aprovechar este día para hacer un llamamiento a escuchar, y cuidar a nuestra niña interior. Esa niña muchas veces habla, sale pataleando, pidiendo amor. En muchas ocasiones se tapa porque molesta, no se le hace caso. Aun así, se manifiesta en inseguridades y falta de autoestima.

Muchas de las violencias del tipo que sea que impactan cuando niñas, permanecen en el interior y sus resonancias aparecen en nuestra vida adulta. Puede que no haya sido nada que “objetivamente” nos agrediera, sino que ha tenido un impacto emocional por como nosotras lo hemos vivido.

Volver la mirada a las emociones de nuestra niña interior. Y de esto nos habla Natalie Idoeta , la cual nos da algunas claves a la hora de mirar hacia la niña interior. Esas claves pasan por prestar atención a las emociones que esa niña reprimió. Algunas preguntas que nos proporciona para mirar al interior:

  • ¿Qué creencias había en tu medio familiar y social sobre las emociones en tu infancia?
  • ¿Qué sucedía cuando te enfadabas?
  • ¿O cuando llorabas por qué estabas triste?
  • ¿O cuando te mondabas de risa?
  • ¿Se permitían las emociones? ¿Cómo sabías que se permitían?
  • ¿Se castigaban las emociones? ¿Cómo?

De esta manera, hoy el día de las niñas queremos dedicarlo a todas las niñas que están en su etapa de niñez, y a todas las niñas que están en el interior de mujeres adultas, emocionalmente dañadas.

Cuidemos a las niñas.